La llamada renuncia pura y simple, también llamada renuncia abdicativa, es aquella en la que el llamado a la herencia dice que no quiere saber nada, desaparece de la escena y hace mutis por el foro. La renuncia “a favor de otro heredero” (renuncia traslativa del art. 1000 C.c.) no es en realidad una renuncia sino un acto voluntario de disposición que supone o conlleva la aceptación tácita de la herencia (nadie puede disponer de algo que no es todavía suyo) y seguidamente la transmisión, sea por precio o sin él; hay por tanto dos actos jurídicos liquidables: la herencia aceptada tácitamente (liquidable del impuesto de sucesiones) y la posterior transmisión (liquidable del impuesto de transmisiones o donaciones).

1.- Si el causante no dejó testamento (sucesión intestada)

La renuncia de un heredero produce un acrecimiento de su parte a los demás, si son del mismo grado, “salvo el derecho de representación cuando deba tener lugar”, dice el art. 922 C.c. Si no opera este derecho y el renunciante es el único de un grado, serán llamados los del grado siguiente (art. 923 C.c.)

Bien, pero ¿cuándo debe tener lugar ese derecho de representación? Pues veamos el art. 924 C.c. y probablemente más de uno se llevará una sorpresa: “Llámase derecho de representación el que tienen los parientes de una persona para sucederle en todos los derechos que tendría si viviera o hubiera podido heredar. Vemos que para nada se habla de la renuncia.

Por lo tanto, en los casos de renuncia nunca opera el derecho de representación. Si un padre, que concurre con sus hermanos a la herencia del abuelo, renuncia pensando que sus hijos ocuparán su lugar, se encontraría con usa desagradable sorpresa.

2.- Si el causante dejó testamento (sucesión testada)

Aquí, en caso de renuncia opera la sustitución vulgar (que comprende los tres supuestos: premoriencia, incapacidad y renuncia). Si el primer heredero fallece sin aceptar ni repudiar, sus herederos ocupan su lugar; si éstos aceptan, no operará la sustitución; si éstos renuncian, entrará en juego la sustitución.

Si en el testamento no se ha previsto la sustitución, opera el derecho de acrecer entre los coherederos, si se dan los casos en que éste procede. Nunca opera el derecho de representación.

Recordemos, por último, que un heredero que a su vez sea legatario puede renunciar a la herencia y aceptar el legado o viceversa, ya que son llamamientos independientes (art. 890 C.c.). Y recordemos también que la renuncia debe ser completa, no se puede renunciar en parte, y esa renuncia es irrevocable, no cabe marcha atrás.

3.- Cuestiones fiscales a tener en cuenta en los casos de renuncia.

Hay que tener en cuenta que la renuncia efectuada después de haber prescrito la herencia por el transcurso del plazo requerido desde el fallecimiento del causante, se considera donación a favor de los que resulten favorecidos por ella. (art. 28.3 de la Ley 29/1987).

También interesa saber que en cuanto al parentesco con el causante, se tendrá en cuenta el del renunciante cuando tenga señalado uno de menor grado al que correspondería al beneficiario; o sea, que la Hacienda nunca pierde.

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